Canarias aprovecha el verano para retirar el amianto de sus colegios
La Consejería de Educación del Gobierno de Canarias llevará a cabo un plan de retirada de amianto en escuelas y centros docentes de todo el archipiélago durante los meses de verano.
El objetivo es aprovechar el periodo vacacional para evitar el contacto de estudiantes y profesores con este material tóxico, cuyas fibras —si se inhalan en grandes cantidades y de forma prolongada— pueden causar varios tipos de cáncer. De este modo, se busca que los colegios estén libres de este componente para el inicio del próximo curso escolar.
Según datos de la Consejería citada por varios medios, el censo de 2021 identificó amianto en unos 60 centros educativos en todo el territorio canario, de los cuales 30 ya han sido descontaminados a día de hoy. El plan estival prevé trabajos en otros 12 centros, mientras que los 18 restantes (la mayoría en Tenerife) quedan a la espera de un programa concreto de desamiantado.
En declaraciones a El Día, el director general de Infraestructuras y Equipamientos de la Consejería de Educación, Iván González, enfatizó que el amianto instalado en estos centros no representa una amenaza inmediata para la comunidad educativa, ya que la mayor parte se encuentra encapsulado y no es friable. Asimismo, aclaró que el material que se consideró nocivo ya fue retirado en su momento.
Aunque las previsiones apuntan a que algunas obras podrían prolongarse hasta el inicio del nuevo periodo lectivo, la meta es avanzar lo máximo posible durante el verano con la retirada del amianto, dejando para el inicio de las clases solo los remates de la construcción. Igualmente, se ha diseñado un Plan de Prevención y Salud en aquellos colegios donde arranquen las clases sin que hayan concluido los trabajos, minimizando así cualquier posible riesgo.
Tras estas actuaciones, el mayor reto será encontrar vertederos especializados hacia donde trasladar el material tóxico. Canarias solía enviarlo a Andalucía, hasta que el pasado mes de abril dicha comunidad autónoma cerró las puertas a los residuos procedentes de fuera de su región. Por el momento, se ha localizado un vertedero en Toledo, aunque cuenta con poca capacidad. Mientras se hallan soluciones definitivas, el material se almacena de forma segura en naves especiales dentro de las islas.








