El INSST publica nuevo método para medir el amianto en el aire
El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) ha publicado el método técnico MTA/MA-051/A26 para medir la concentración de fibras de amianto en el aire. La nueva regulación busca una precisión mayor que la anterior (MTA/MA-051/A04) y eleva el escudo de protección de los operarios expuestos a este material nocivo.
Esta actualización se alinea con los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y responde a la necesidad urgente de adaptarse al nuevo Valor Límite Ambiental (VLA) implantado el pasado mes de abril.
El nuevo VLA reduce el umbral permitido a niveles mínimos: no se pueden superar las 0,01 fibras por centímetro cúbico de aire (0,01 f/m3). Capturar y contabilizar una cantidad tan ínfima de partículas flotantes era una tarea técnicamente difícil con el protocolo antiguo.
¿Cuáles son los principales cambios?
El nuevo método modifica aspectos importantes en los parámetros de medición: ahora se requiere un volumen de aire mucho mayor y a más velocidad (caudal) para garantizar que el amianto quede atrapado en los filtros analíticos si realmente está presente.
Entre los cambios fundamentales se encuentran:
- Caudales más altos en muestreos personales: En las mediciones del aire que respira directamente el trabajador, se pasa de los antiguos caudales de 1 o 2 litros por minuto (l/min) a un estándar obligatorio de 7 a 10 l/min. Trabajar por debajo de este flujo impediría registrar concentraciones tan bajas como las que exige la ley.
- Redefinición de los límites de fiabilidad: El nuevo Límite Inferior de Recuento (LIR) exige localizar un mínimo de 10 fibras por cada 100 campos visuales del microscopio, lo que equivale a un control matemático estricto de 4.900 fibras por filtro estándar.
- Volúmenes de aire cercanos a los 2.000 litros: Para poder calcular de manera fiable la décima parte del valor límite legal (el 10% del VLA), la normativa aconseja forzar los equipos de medición. Se recomienda alcanzar un volumen cercano a los 2.000 litros de aire muestreado (por ejemplo, manteniendo los equipos encendidos durante 240 minutos a caudales de entre 7 y 9 l/min).
Para más detalles sobre los cambios en el nuevo método, consulte el documento oficial publicado por el INSST.
Nueva fórmula matemática para el número de muestras (Puntos Fijos)
Otro de los grandes cambios afecta a la seguridad estática; es decir, a los medidores fijos que evalúan el índice de descontaminación tras la retirada de amianto. El método introduce una fórmula matemática vinculada directamente a la superficie del centro de trabajo:
El número de muestras estáticas mínimas (N) se calcula obteniendo la raíz cúbica de la superficie de la instalación (A) en metros cuadrados y restándole una unidad. Si el resultado da decimales, se redondea siempre hacia el número entero superior.
Si una empresa realiza la retirada de una cubierta de amianto en una nave de 1.000 metros cuadrados, el cálculo es el siguiente:
- Se calcula la raíz cúbica de 1.000, lo que da exactamente 10.
- Al restarle 1, obtenemos 9.
- Resultado: Se deben realizar un mínimo de 9 muestras estáticas.
Con el método anterior y los criterios tradicionales, para una superficie similar se solían exigir únicamente unas 4 muestras. El nuevo estándar duplica el control de seguridad ambiental para asegurar que ningún rincón quede sin evaluar.
El proceso se mantiene en tres fases esenciales:
- Fase 1: Toma de muestra. Captación del aire en campo con las nuevas bombas de alto caudal.
- Fase 2: Tratamiento en laboratorio. Transparentación física y química de los filtros mediante vapor de acetona y triacetina bajo condiciones controladas.
- Fase 3: Análisis de recuento. Contabilización microscópica mediante Microscopía Óptica de Contraste de Fases (MOCF) aplicando los nuevos y rigurosos umbrales de incertidumbre.
El INSST insiste en la especial atención que requiere la exposición al amianto o asbesto debido a los efectos adversos que tiene sobre la salud de los trabajadores expuestos. Lo que se busca es una mayor protección de la población adaptando los métodos de medición al nuevo valor límite de exposición (VLA).
En España, la producción y comercialización de este material constructivo está prohibida desde el año 2002, pero aun sigue muy presentes en nuestras construcciones, sobre todo en edificios, ruinas industriales, bajantes, conducciones y aislamientos, entre otros.








